La rotundidad política

La política siempre ha estado estrechamente relacionada con los medios de comunicación, dejando de lado oscuros intereses, es lógico que todo aquello que se debate sobre la sociedad, el hacer política tenga la necesidad -como primer elemento antes que los intereses- de hacer llegar las ideas de los partidos políticos, de la política. Sin embargo, hoy día la polarización de los partidos se da en todos los países del mundo y no sólo es algo lógico debido a la simplificación y unión de ideas en un grupo, sino que además es algo fomentado por los medios de comunicación. El conflicto existente en las democracias debido al exceso de partidos políticos con peso relativo más o menos igualitarios hace que no se pueda dar un gobierno estable que represente mayorías. Y tampoco es muy lógico hacer demasiadas uniones. Es por eso que la opción lógica para resolver este conflicto y que sea gobernable un país es la polaridad entre izquierda y derecha.

Esto es algo que se realiza constantemente en los medios de comunicación donde la inmensa mayoría de noticias (llegando a la totalidad en muchas ocasiones) sobre política que se transmiten tratan de dos únicos partidos opuestos entre ellos. Esto puede generar otro conflicto que tenga que ver con la desconformidad de no verse reflejado en ninguno de ambos partidos y desbaratar así esta forma de entender la política. Para eso, los medios de comunicación unifican todos los valores correctos, las formas correctas de actuar, el buen hacer… y los adscriben a los 2 partidos políticos. La consecuencia es que nadie puede negar el buen hacer o las opiniones nobles, pues los partidos hablan de generalidades para agradar a todos. Con esto se resuelve este conflicto y se entierra en forma de dualidad amable para todos. La única diferencia entre los partidos es superflua y la intención es reunir en esta dualidad a una totalidad opuesta en algo central y éticamente noble y superior a las opiniones divergentes. Para mantener “la tierra echada” sobre ambos conflictos que he comentado anteriormente, los políticos hablan de forma parecida en todos los partidos. Expresiones rotundas y de cosas innegables, seriedad en los que se refiere a aspectos nobles y darse a conocer como defensores de “lo bueno”. Esto es algo que los medios retransmiten para que de esa forma se pose en la sociedad esa conciencia donde no caben dudas y no se cuestiona lo afirmado por el político. Para acabar, decir que opino que los medios no generan esta forma de hacer política, sino que la refuerzan y la retroalimentan de tal manera que haga a la sociedad no considerar otras formas, aunque la deseen.

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DISFUNCIONES AL SERVICIO DE INTERESES PRIVADOS

La televisión en la actualidad, junto el resto de los mass media,  se ha convertido en una  de las más poderosas  estructuras de difusión de mensajes y, como ya apuntaba Laswell, de influencia  en la sociedad. Este poder es el que ha atraído a mucha gente con intereses económicos que ha observado que este medio les podía ser de mucha utilidad para la buena marcha de su empresa.

El ejemplo más visible de la utilización de la televisión con esta finalidad es el de la publicidad donde abiertamente los empresarios muestran  sus productos o servicios con el fin de incrementar sus ventas, el problema viene cuando de manera encubierta se crean disfunciones en esta estructura para conseguir un beneficio privado. Uno de los ejemplos más vistosos de esta estrategia  fue el bombardeo mediático de la gripe A. Esta enfermedad con la ayuda de la televisión se convirtió en una epidemia que consumiría a toda la población humana en poco tiempo. Todos los días las televisiones encabezaban sus telediarios con nuevos casos de gripe A que se expandía alrededor del mundo; expertos exponían sus teorías sobre la mutación de este nuevo virus y sus graves consecuencias  extendiendo el temor a la sociedad cuando en realidad sus síntomas no eran peores que los de la gripe estacional y el número de afectados  era muy inferior a esta. Todo esto se convirtió en una disfunción que colapsaba los centros médicos y creaba una falsa alarma social,  una disfunción con claros beneficiados, los empresarios de las compañías farmacéuticas.

Los  gobiernos de todos los países se apresuraban a nutrir sus sistemas sanitarios con la nueva cura para la terrible en enfermedad que aún siguen en las estanterías de los hospitales, ya que, tras la alarma de los primeros casos, cuando estos se convirtieron en millones, el problema desapareció misteriosamente de la agenda de los medios, y resulto que, como decía El Roto en una de sus viñetas, cuando los medios dejaron de hablar de la gripe, la gente dejó de estornudar, lo que nos hace pensar que quizás esta disfunción no fue casual. Quizás fue creada con el fin de generar un negocio redondo, donde se intuye fácilmente que la mano de  farmacéuticas se encuentra detrás. Quizás esta exageración de la realidad era simplemente publicidad, una disfunción generada artificialmente con el fin de vender un producto, incluso se podría hablar de una compulsión de las normas sociales que  “obligó” a los gobiernos a comprar grandes cantidades de la vacuna para que sus sociedades  se sintieran seguras.

Como conclusión se podría decir que inconscientemente seguimos condicionados altamente por los mass media y que en ocasiones no somos espectadores tan independientes o críticos como creemos e incluso tras los canales de trasmisión de información que nos parecen más veraces puede ocultarse algún interés.