La Televisión Pública en la sociedad contemporánea

 Los servicios públicos de la televisión ofrecidos en la sociedad siempre han tenido diferentes interpretaciones y diferentes puntos de vista como rol en el contexto de la sociedad actual. Lo que nadie puede negar, pues está más que a la vista y demostrado, es que estas cadenas, a pesar de ofrecer este servicio “gratuito” (todos pagamos como ciudadanos un pequeño cánon para que esto sea posible), siempre les mueve algún tipo de interés y conveniencia. Frecuentemente (por no decir, siempre) estos intereses se deben a fines políticos y/o económicos.

Originalmente y a lo largo de la historia, la televisión ha permitido a muchas familias informarse de sus alrededores, informarse de lo que ocurría más alla de su pequeño pueblo y de su barriada, informarse de lo que ocurría en la provincia de al lado, de lo que ocurría en la comunidad autónoma española más lejana a su localidad, e incluso les daba la posibilidad de averiguar que ocurría en esos momentos no solo en la otra punta de Europa, sino de todo el planeta en su totalidad. Una imagen clásica de nuestra sociedad hace 30, 40 o incluso 50 años sería el hecho de que toda la familia junto a vecinos y amigos estuviera sentada en el salón de casa, alrededor del televisor, mirando la televisión, la cual posiblemente tenía un canal o dos solamente, y aquello se convirtía en una auténtica reunión lúdica- social, donde todos observaban hipnotizados aquello que por la pantalla salía. Podían ser noticias, podían ser deportes, publicidad… pero allí estaban ellos comentando lo que ocurría por la televisión. No solo lo comentarían durante la propia programación, sino que posteriormente hablarían de ello con el resto de la gente de su localidad. “¿Has visto esto que ha salido en la tele? ¿Has visto lo otro?”, desenlazando de tal forma, más adelante y poquito a poco a ser un medio de comunicación que actúa como modelo de conducta para la sociedad. A la vista está, hoy en día mucha gente da por válido y verídico lo que sale o dicen por la televisión, sin analizar quien lo dice y porqué razones lo puede estar haciendo.

Este es un hecho que debemos considerar en profundidad, pues son muchas las cadenas que actuan y programan dependiendo de su inclinación política, o mejor dicho, dependiendo de la inclinación política de quien manda en esos momentos, dependiendo de quien tiene el poder en esa determinada época. A raíz de esto se produce que a la población no le llegue la información 100% objetiva, pues siempre se ve modificada o alterada debido a unos intereses políticos particulares, que a largo plazo, siempre conllevan unos intereses económicos. Asímismo, este factor de modificación de la realidad en la información televisiva, conlleva también una notable manipulación de la sociedad a la larga, pues ésta solo está recibiendo la información que un pequeño grupo quiere que reciban. Esto no debería ser así, todos deberíamos tener información verídica. De esta forma nos harán falta muchas fuentes diferentes de información, para contrastarlas y analizarlas y quedarnos con lo que parezca más objetivo.

En fin, esto siempre ha sido así, el poderío político siempre se ha impuesto en los medios de comunicación, y siempre ha beneficiado a unos pocos, sin importarle mucho esa “cultura manipulada” que ofrecen y de la que bebe la mayor parte de la sociedad. Por supuesto, no se puede generalizar ya que no todas las cadenas televisivas actúan así, sin embargo, la inmensa mayoría lo hacen. Además, esto irá a más.

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La rotundidad política

La política siempre ha estado estrechamente relacionada con los medios de comunicación, dejando de lado oscuros intereses, es lógico que todo aquello que se debate sobre la sociedad, el hacer política tenga la necesidad -como primer elemento antes que los intereses- de hacer llegar las ideas de los partidos políticos, de la política. Sin embargo, hoy día la polarización de los partidos se da en todos los países del mundo y no sólo es algo lógico debido a la simplificación y unión de ideas en un grupo, sino que además es algo fomentado por los medios de comunicación. El conflicto existente en las democracias debido al exceso de partidos políticos con peso relativo más o menos igualitarios hace que no se pueda dar un gobierno estable que represente mayorías. Y tampoco es muy lógico hacer demasiadas uniones. Es por eso que la opción lógica para resolver este conflicto y que sea gobernable un país es la polaridad entre izquierda y derecha.

Esto es algo que se realiza constantemente en los medios de comunicación donde la inmensa mayoría de noticias (llegando a la totalidad en muchas ocasiones) sobre política que se transmiten tratan de dos únicos partidos opuestos entre ellos. Esto puede generar otro conflicto que tenga que ver con la desconformidad de no verse reflejado en ninguno de ambos partidos y desbaratar así esta forma de entender la política. Para eso, los medios de comunicación unifican todos los valores correctos, las formas correctas de actuar, el buen hacer… y los adscriben a los 2 partidos políticos. La consecuencia es que nadie puede negar el buen hacer o las opiniones nobles, pues los partidos hablan de generalidades para agradar a todos. Con esto se resuelve este conflicto y se entierra en forma de dualidad amable para todos. La única diferencia entre los partidos es superflua y la intención es reunir en esta dualidad a una totalidad opuesta en algo central y éticamente noble y superior a las opiniones divergentes. Para mantener “la tierra echada” sobre ambos conflictos que he comentado anteriormente, los políticos hablan de forma parecida en todos los partidos. Expresiones rotundas y de cosas innegables, seriedad en los que se refiere a aspectos nobles y darse a conocer como defensores de “lo bueno”. Esto es algo que los medios retransmiten para que de esa forma se pose en la sociedad esa conciencia donde no caben dudas y no se cuestiona lo afirmado por el político. Para acabar, decir que opino que los medios no generan esta forma de hacer política, sino que la refuerzan y la retroalimentan de tal manera que haga a la sociedad no considerar otras formas, aunque la deseen.

DISFUNCIONES AL SERVICIO DE INTERESES PRIVADOS

La televisión en la actualidad, junto el resto de los mass media,  se ha convertido en una  de las más poderosas  estructuras de difusión de mensajes y, como ya apuntaba Laswell, de influencia  en la sociedad. Este poder es el que ha atraído a mucha gente con intereses económicos que ha observado que este medio les podía ser de mucha utilidad para la buena marcha de su empresa.

El ejemplo más visible de la utilización de la televisión con esta finalidad es el de la publicidad donde abiertamente los empresarios muestran  sus productos o servicios con el fin de incrementar sus ventas, el problema viene cuando de manera encubierta se crean disfunciones en esta estructura para conseguir un beneficio privado. Uno de los ejemplos más vistosos de esta estrategia  fue el bombardeo mediático de la gripe A. Esta enfermedad con la ayuda de la televisión se convirtió en una epidemia que consumiría a toda la población humana en poco tiempo. Todos los días las televisiones encabezaban sus telediarios con nuevos casos de gripe A que se expandía alrededor del mundo; expertos exponían sus teorías sobre la mutación de este nuevo virus y sus graves consecuencias  extendiendo el temor a la sociedad cuando en realidad sus síntomas no eran peores que los de la gripe estacional y el número de afectados  era muy inferior a esta. Todo esto se convirtió en una disfunción que colapsaba los centros médicos y creaba una falsa alarma social,  una disfunción con claros beneficiados, los empresarios de las compañías farmacéuticas.

Los  gobiernos de todos los países se apresuraban a nutrir sus sistemas sanitarios con la nueva cura para la terrible en enfermedad que aún siguen en las estanterías de los hospitales, ya que, tras la alarma de los primeros casos, cuando estos se convirtieron en millones, el problema desapareció misteriosamente de la agenda de los medios, y resulto que, como decía El Roto en una de sus viñetas, cuando los medios dejaron de hablar de la gripe, la gente dejó de estornudar, lo que nos hace pensar que quizás esta disfunción no fue casual. Quizás fue creada con el fin de generar un negocio redondo, donde se intuye fácilmente que la mano de  farmacéuticas se encuentra detrás. Quizás esta exageración de la realidad era simplemente publicidad, una disfunción generada artificialmente con el fin de vender un producto, incluso se podría hablar de una compulsión de las normas sociales que  “obligó” a los gobiernos a comprar grandes cantidades de la vacuna para que sus sociedades  se sintieran seguras.

Como conclusión se podría decir que inconscientemente seguimos condicionados altamente por los mass media y que en ocasiones no somos espectadores tan independientes o críticos como creemos e incluso tras los canales de trasmisión de información que nos parecen más veraces puede ocultarse algún interés.

Teoría funcionalista y comunicación política

A continuación comentaremos la actual situación del medio audiovisual y sus contenidos políticos como generadores de referencias sociales y estructuradores de nuevas técnicas de identificación social.

Relacionado con el tema de la teoría funcionalista encontramos los mass media y con estos la comunicación de información política, ya sea por retransmisión de debates, sesiones parlamentarias, mitines o cualquier otro formato del ámbito de la política.

La opinión publica, tan relevante en el tiempo en que nos ha tocado vivir, se genera en estos soportes o canales de distribución de saber y entretenimiento, los cuales no son más que un eslabón de la cadena de comunicación que irradia mensajes, retroalimentado, dependiendo del color del prisma con el que se miren estos mensajes, con otra información de igual signo político; un eslabón, eso si, de los más importantes.

La televisión como principal miembro de los mass media y la política como principal atracción de la misma forman un binomio omnipresente en el actual panorama social y cultural del mundo occidental. Bien es cierto que día a día la gente muestra mayor desinterés por la política en favor de otros espectáculos televisivos en los que se identifica mayor número de personas y que la política es una fuente de financiación secundaria, siempre por detrás de la publicidad, pero con todo y con eso los grupos políticos ejercen el poder en los fogones de las principales cadenas televisivas nacionales.

El contenido político diario de una cadena es enorme si tenemos en cuenta los grandes espacios de tiempo destinados en informativos y en no informativos, aunque siempre dejando el primer puesto a otros contenidos relacionados con el entretenimiento.

Tanto en el caso del los shows y programas de corazón como en el que nos compete, el de la política, la gente se ve reflejada en la mayoría de los casos con los principales personajes que aparecen en sus pantallas. Esta identificación permite que la gente se aferre a algo que justifique su existencia y su constante lucha por conseguir algo, por llegar a una meta.

Esta atracción social, al contrario de lo que pueda parecer, no es nueva sino que es una transformación de un hecho que ha acompañado al hombre durante todo su recorrido por la historia y nos lleva a entender comportamientos sociales e individuales que parten de la comunicación y que le vincula con los modelos y valores establecidos en la cultura a la que pertenece.

Por lo dicho anteriormente, se deduce que el binomio politicotelevisivo o televisivopolítico que se produce en la necesidad de identificarse con alguien semejante a uno mismo, moderniza el concepto de pertenencia a un grupo social definido. Este efecto es la principal función de los medios de comunicación en la sociedad, desde su creación en el mundo contemporáneo.

El funcionalismo se centra en el análisis de las funciones que mantienen la estabilidad social y los medios tienen en este hecho su principal objetivo porque no podemos olvidar que estos contribuyen a conformar la opinión pública e influyen determinantemente en la sociedad creando patrones y estereotipos en todos los campos y especialmente en el político.

Par finalizar diremos como hemos dicho al principio que todo depende del color del prisma con el que se mira la vida, pero fuera de generalizaciones no todo se somete a este patrón, la comunicación política es la excepción, lo único de todo lo que se ha dicho que no varia ya que todos coincidiremos en que los medios condicionan la creación de la opinión pública y la pertenencia a una estructura social.

La tele es para las guapas

Los medios de comunicación presentan a la mujer como un “objeto sexual” y abusan de los estereotipos sexistas, en opinión de diversas asociaciones de mujeres y de usuarios.

La presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, Altamira Gonzalo, lamenta que a pesar de que se han producido cambios “muy importantes” en la sociedad a favor de la igualdad en estos últimos años, los medios “no han seguido ese ritmo” y presentan a la mujer “como un objeto sexual”. Una de las cadenas más respresentativas en cuanto a esto se refiere sería sin duda alguna La Sexta, pues esta cadena se podría decir que básicamente está “hecha para hombres” pues en ella encuentras todo tipo de mujeres guapas y casi perfectas tales como Sara Carbonero, Patricia Conde, Pilar Rubio… además de una programación deportiva muy completa.

Asímismo la presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro, califica la situación de “preocupante”, ya que los problemas de la mujer en muchas ocasiones no son representados de una manera seria y acorde con la realidad, mas bien lo contrario, a estas se las representa como objeto de deseo de la sociedad y poco más.

Esta opinión se ve potenciada a su vez por la directora de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, quien sostiene que en la actualidad convive una vanguardia donde las mujeres son parte activa de la producción de contenidos, junto a productos que “no solamente siguen utilizando la imagen tradicional y estereotipada de las mujeres, sino que abusan y exageran ese tipo de modelos”.

Me parece un tanto irónico que hablen de estas cosas desde la cadena de La Sexta, pues ellos son los que más contribuyen a que haya gente que puede tener estas opiniones.

Por otra parte el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, en declaraciones a Efe, subraya que “los tópicos y los clichés lleva tiempo cambiarlos” y se muestra partidario de llevar a cabo “medidas correctoras de desigualdades manifiestas”, para lo cual asegura que la única forma de hacerlo “es un poco coactivamente”.

Sin embargo, los medios de comunicación son un fiel reflejo de la sociedad, y en muchas ocasiones las propias mujeres contribuyen a que se las pueda tratar de esa determinada forma, dentro de la televisión, y fuera de ella.

PÚBLICAS

En el estado español tenemos unas de las mejores televisiones públicas de Europa sobre todo a nivel autonómico, un modelo a seguir dentro de este país son dos grandes televisiones como Canal 9 y Telemadrid que a favor de todos sus espectadores nunca dejan que la verdad les estropee una buena noticia o la ideología que defienden. A la vista de todos está el toque personal que le dan a su programación, pero, al igual que muchos jueces españoles e incluso europeos a los que se les ha denunciado, por parte incluso de los trabajadores, el tratamiento informativo de estas cadenas, sabemos que esto no es ninguna falta ni delito, sino que es un esfuerzo por parte de las cadenas juntamente con los gobiernos autonómicos del PP para que conozcamos la verdad, su verdad. La prueba clara de que todos los detractores de estos entes están equivocados o no quieren ver la realidad que les han programado, es que, ¿se imaginan ustedes que en una sociedad democrática, todos los días pudiera haber manipulación de la información en la televisión pública, en beneficio de intereses privados, impunemente? Imposible.

Debemos dar gracias por tener estas dos cadenas, porque  gracias a ellas pudimos conocer la verdad en importantes acontecimientos como los atentados del 11-M o el caso Gürtel en Valencia. En el primer caso Telemadrid nos enseñó la verdad de los atentados en un DVD hecho conjuntamente con el Mundo TV, donde, entre otras verdades ocultadas por los izquierdistas, nos mostraba al ciudadano marroquí  Ahamad Rahad , detenido anteriormente por error, como uno de los planificadores de los atentados y miembro de un célula islamista y que detrás del atentado lo más probable es que hubiera estado ETA sobreimpresionando su anagrama en la pantalla al final del video. Gracias también a Canal 9 pudimos saber que el caso Gürtel era una invención del gobierno para dañar la inmaculada imagen del PP valenciano, ya que guiados solamente por los informativos de esta cadena deduciríamos que esto nunca ha pasado ya que no se hacía ninguna referencia al suceso en estos informativos.

Algunos dirán que detrás de todo esto está la mano de políticos Esperanza Aguirre  o de Francisco Camps, que utilizan estas cadenas como su propio atril donde depositar sus discursos y  adoctrinar al pueblo, pero como ya he dicho esto no es posible en una sociedad democrática, ¿o sí?

La nueva televisión: ¿necesaria una fusión?

Hace unos pocos días era sabido que Antena 3 y La Sexta anunciaban su fusión.

Consideramos que esta fusión, mas que por necesidad económica, es un posicionamiento que ambas cadenas han elegido parasituarse  correctamente en el panorama audiovisual a la espera del tan conocido apagón analógico, que se dará en la primera mitad del próximo año 2010 y que dará la bienvenida a la “Televisión Digital Terrestre”. Esta tiene infinidad de oportunidades, como por ejemplo la posibilidad de emitir mas canales con una mejor calidad de video y audio. Además la conexión a internet permite hacer compras desde el televisor       ( siempre que tenga TDT).

Pero en realidad, lo que de verdad afecta a las televisiones es la primera posibilidad antes comentada: la existencia de nuevos canales. Si esto a priori podría hacer pensar que la televisión será un medio más plural, con mas contenidos y más diversos, esta idea ha ido perdiendo fuerza. Se cree (y nosotros también), que las cadenas no tendrán suficiente fuerza para mantener una audiencia mínima que reporte beneficios y tampoco serán una referencia en cuanto a comunicación se refiere. Esto hace obvio que las fusiones sean una salida razonable frente a este panorama.

Retomando la fusión de Antena 3 (del grupo Antena 3) y la Sexta  se tratará en un principio en un intercambio de acciones, por lo que supuestamente no indica un posible cambio en la cadenas; al menos en el corto plazo. Esto hace que surja un “gigante” pues contará por una parte (la Sexta) con una base sólida deportiva, contando con la fórmula 1 y partidos interesantes en abierto. Además esta cadena aporta series internacionales que se mantienen bastante fuertes. Por su parte Antena 3 cuenta con series nacionales de gran seguimiento, como es “El Internado” y con gran cantidad de programas que son los más vistos en sus franjas horarias. El último pilar que seujeta con firmeza a esta fusión es que contará con la cadena Gol TV, que es de pago y ya tiene cerca del millón de abonados.

Esta fusión ha “obligado” a que se produjera otra que ya se rumoreaba: Telecinco y Cuatro. Ésta se anunció poco después de la primera, pero en realidad, más que una fusión, Telecinco absorberá a Cuatro al ampliar el accionariado y siendo el grupo Prisa ( Cuatro) uno de los accionistas minoritarios.

La unión de Cuatro y Telecinco también “crea” un gigante nuevo: Telecinco gana series internacionales de éxito más que probado  y Cuatro gana solvencia para evitar la quiebra queacechaba al grupo Prisa.

Por último y para terminar decir que estas fusiones, aunque coherentes son un tanto arriesgadas pues en ninguna de las dos hay armonía en cuanto a lineas editoriales se refiere, y aunque el primer pensamiento llevase a pensar que lo más razonable era la fusión de Cuatro y la Sexta, lo mas lógico es juntar una cadena “grande” con otra “pequeña” y seguir manteniendo un panorama auidovisual bipolar, evitando asi la creación de un tercer elemento competente.