TV pública: ¿A favor o en contra?

Al hablar de televisión y de política siempre mantenemos un tenso debate acerca de la politización de los medios. Si a estos dos factores les añadimos el factor servicio público, patrimonio de todos, llegaremos a un nivel mucho mayor de tensión social y por lo tanto de polémica cultural.

El hecho de haber detrás de todo gran grupo de comunicación privado un interés político no debe extrañarnos, ya que quien consigue comunicar y convencer de unas ideas logra el poder, primero el político y más tarde el que verdaderamente interesa, el económico. Por lo tanto no es erróneo afirmar que información es poder y poder es riqueza. A esto se le une el hecho de la bipolarización de la sociedad, basta con que determinado medio, líder de opinión o lobbie afirme, para que otro niegue sistemáticamente, para así satisfacer las dos principales tendencias políticas.

Ahora bién, cuando un medio supuestamente público, financiado por todos los contribuyentes independientemente de su ideologia, el cual incluso como hemos visto en fechas no muy lejanas ha dejado de financiarse por la publicidad, es decir un medio totalmente dependiente del Estado, en definitiva de los ciudadanos, tiene un trato de favor con determinado partido político como suele ocurrir con el grupo parlamentario sobre el que recae el gobierno de la nación nos encontramos ante un claro caso de manipulación de la información. En definitiva un ejemplo de medio al servicio del poder del cual debemos alejarnos en la medida de lo posible para no caer en totalitarismos y ver como se tambalean los principios democráticos. Este es el principal inconveniente del medio público, supuestamente al servicio de los de abajo, los ciudadanos, y no de los de arriba, los gobernantes.

De esta manera no mentimos al afirmar que el principal problema de la televisión pública radica en la manipulación y corrupción de las misma, por lo demás nada tenemos que reprochar a un servicio a favor de la población y una ventana al mundo. La mal llamada caja tonta, es en realidad una caja amiga, amiga de la sociedad y más aun si hablamos de las cadenas públicas, lo que en realidad es tonto o estúpido es en muchas ocasiones la programación. En este punto no tan sólo nos referimos a esas abominables escenas de la vida política que desearíamos no haber visto nunca, más bien nos referimos al conjunto de la programación.

Resaltando los aspectos positivos diremos que gracias a su existencia, se nos ha mostrado y acercado al conjunto de la población hechos interesantísimos para la opinión pública en general. Mediante la televisión pública nos enteramos entre otras muchas cosas de la llegada del primer hombre a la Luna, de la muerte del general Franco y del intento de golpe de Estado del 23-F.

Por lo tanto este tipo de medio de comunicación ha sido desde su nacimiento un elemento existencial para el fomento de las ideas modernas y un elemento cohesionador de familias y naciones enteras sentadas junto a sus aparatos de televisión para empaparse de cultura, en definitiva de lo que pasa más alla de su barrio o de su pueblo.

Es cierto que ha servido en muchas ocasiones, principalmente durante el franquismo, como somnífero de la sociedad, como engañabobos y como hemos dicho anteriormente como principal valla publicitaria del gobierno; pero no es menos cierto su necesidad en el mundo globalizado en el que vivímos. De no ser por estos servicios públicos nos veríamos mucho más oprimidos por el interés privado.

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Toros y televisión

Por todos es sabido que la popular y conocida  fiesta nacional ha sido la principal distracción de los españoles hasta la llegada del futbol y la televisión.

Su importancia en este país se remonta a la era prerromana en la que ya los primeros pobladores peninsulares, entre los que destacamos los iberos, comenzaron a hacer sus pinitos en el toreo primero por necesidades alimenticias y luego por pura diversión.

Esta manera de ocio y distracción estaba en esa época extendida por todo el mundo conocido, principalmente los países mediterráneos, pero solo ha perdurado hasta nuestros días con pureza y autenticidad en nuestro país, en forma de corridas de toros, de índole privado, y festejos populares de carácter público.

Diversas tendencias han discrepado con esta práctica, tradicional y estéticamente bella para unos y cruel o abominable para otros, desde tiempos remotos. En la actualidad los grupos ecologistas lideran la oposición a la celebración de festejos taurinos alrededor del mundo de raíces hispanas. Incluso existe actualmente un partido político contra el maltrato animal que se define como antitaurino. En realidad no están en contra de los toros, sino de su lidia y muerte como distracción del pueblo.

En España la mayor parte de la oposición al centro-derecha, se manifiesta en contra de la fiesta nacional; unos por ecologistas y defensores del derecho a la vida digna de los animales y otros porque asocian las corridas al españolismo tradicional y lo relacionan por ejemplo con el régimen de Franco.

Por ello, algunas cadenas dan mayor repercusión a aquellos contenidos que se manifiestan antitaurinos o aquellos que siendo taurinos perjudican al mundo del toro, por ejemplo percances sufridos tanto por profesionales, aficionados o por los mismos animales. Otras cadenas televisivas, en cambio, ofrecen mas noticias y contenidos relacionados con el toreo.

Reseñamos como las más importantes en el primer grupo a Tele 5, La Cuatro y La Sexta; y en el segundo a Antena 3.

En el caso de las autonómicas sean del color que sean, salvo excepciones como Cataluña y Canarias, el resto emiten con diferente periocidad retransmisiones o programas relacionados con el mundo del toro y el toreo.

Para finalizar abordaremos el caso de la televisión publica nacional la cual desde hace varios años, en el gobierno de Zapatero, la partida destinada para retransmisión de corridas es inexistente, y reduce la información del sector a un espacio los sábados al mediodía por la segunda emisora llamado Tendido Cero. Un hecho histórico en la trayectoria de esta cadena con más de medio siglo de programación taurina.